Del rodaje… ¡alegría!
Lo primero es lo primero: Gracias, gracias, gracias. A todos los que ayudaron. A todos los que pusieron su mejor predisposición, su buena onda, sus grandes conocimientos, su profesionalismo, su camaradería, su alegría, sus sonrisas.
Una vez más, me encantó estar de rodaje, y se debe a la gente. Así que voy a mencionarlos a todos, según la impresión que dejaron en mí.
Lucho, Francisco y Hernán: que chorrean talento en cada plano. ¡¡No sé cuál elegir!! Gracias.
Javier: que desde un principio me dijo que no me preocupara… y consigió todo lo necesario, y me hizo ahorrar no sé cuánta plata… gracias.
Carolina: que se bancó mi locura de cambios constantes de plan y plantas… gracias.
Mariana: que si ella está de DF, puedo dormir tranquilo.
Pato: su asistente. No nos conocíamos, pero ya te quiero. Gracias.
Celeste: Que me salvó gran parte del material y ahora lo voy a poder montar… gracias.
Paula: que el maquillaje quedó perfecto y ni se nota. Gracias.
Augusto: Un señor, que consiguió hasta lo inconseguible para que las casas fueran una locura de hermosas. Gracias.
Juan: su asistente, que lo acompañó y se quedó hasta el final asegurándose que todo estuviera perfecto. Gracias.
Antonella: (se escribirá así?) que se aguantó que la confundiera con Agustina un rato, y miró que los detalles de arte fueran una pinturita. Gracias.
Carlos: que no pudo llegar al rodaje, pero se encargó que todo estuviera. Gracias.
Juancho: Se se sumó a último momento en reemplazo de Carlos y se bancó ir de acá para allá. Gracias.
Roxana: Que preparó la luz con Mariana y quedó preciosa. Gracias.
Ahora del rodaje propiamente dicho: sin ningún contratiempo.
Atrasamos el arranche porque las luces nos llegaron tarde y eso nos desarmó un poco el sábado según el plan que habían armado Carolina y Mariana en base a la luz.
Tiramos el primer plano al mediodía y de ahí en adelante fue todo por un tubo y sin parar. Algunos se tomaron unos minutos para almorzar. Yo intenté seguirlos, pero tenía el estómago cerrado. No de nervios, sino de ansiedad, de alegría, de felicidad.
Poco a poco, toma a toma, plano a plano, se iba haciendo realidad esa visión que tuve hace unos meses y que tomó la forma del guión. (Aquí voy a hacer un paréntesis para agradecer a Diego Mina, un gran amigo, colega, que me ayudó leyendo y releyendo las ocho (8) versiones del guión hasta que tomara la forma adecuada. Diego, gracias.)
Me resulta extraño ver un sueño en la realidad. O ver la realidad como un sueño. Esa es la sensación que me queda del rodaje y del material. Es un sueño, pero pasó… y quedó grabado… Para que lo pueda volver a ver.
A medida que íbamos haciendo planos, nos dimos cuenta que el departamento era chico. Quince (15) personas en 40 metros cuadrados es mucha gente. Pero eso no influyó en el humor. Todo el mundo, estaba contento, alegre. Paula se dio cuenta de mi método de presión cuando quería acelerar la cosa: “Ahí va con su sonrisita… ‘A ver si apuramos…’” Jeje.
Cuando nos dimos cuenta de la pequeñez del espacio, llegaron los problemas para la planta ideal. Los planos con movimientos que quería, eran imposibles. Desafía a cualquier persona a hacer un trávelling circular en un living de tres por cuatro. Y que te entre la cámara, las luces, los actores, el asistente de cámara, el asistente de dirección, la sonidista y que no te entre nada de eso en cuadro… A ver quién lo hace. Yo no pude. Cambiamos la puesta.
Termianmos el día y se vino la noche. Contra el pronóstico esperado: dormí como un bebé. (Cortesía sin aviso de Yael. Sí, amiga, me fui a tu casa a dormir, porque esto era Kosovo en plena guerra)
El domingo discurrió sin problemas. A las 9 como estaba planeado, ya estábamos tirando planos a lo loco. Para las cuatro de la tarde ya habíamos terminado con casi todo el plan y nos faltaba que llegara el divo para grabar sus escenas: El gato. Sí, sí. Hay escenas con animales en este corto. Y no contratamos gato. Vino Odie, el gato de mis primos. Que demuestra se un natural frente a la cámara. En menos de una hora, ya habíamos terminado sus escenas y se estaba volviendo en el transportador para su casa.
Últimas escenas de Hernán en la casa de “Pedro” y se acabó.
Y yo, feliz.
Aquí les dejo algunas fotos de lo que fueron estos dos maravillosos días de mi vida. ¡Qué alegría poder hacer lo que me gusta y que haya tanta gente copada que te ayuda a realizarlo!






Pronóstico…
Bueno, se acabaron los ensayos. Mañana es el día de la verdad.
Una vez más mi casa está repleta de cosas: lámparas, cables, cámara, trípode, elementos de arte… Pero a diferencia del corto anterior, las cosas no se irán. Aquí grabaremos todo el corto. Sí, sí, ¡la locación es en mi casa! Lo cual lo hace todo más manejable. Espero no volverme loco en medio del rodaje.
Nuevamente, el pronóstico meteorológico nos tiene a todos en vilo. Ya hablé hoy con Mariana al respecto de qué podemos hacer si esta vez nos llueve.
Lo que ni ella, ni Carolina (mi asistente) saben, es que acabo de terminar de rehacer las plantas de cámara. Mañana en el desayuno, veremos cómo rearmamos el plan de rodaje en función de estas pequeñas modificaciones. Deberán alegrarse, porque reduje de 22 puestas de cámara a 17. Sólo que estas 17 son más complejas, jejé.
Aquí dejo el pronóstico de la noche. Vaticinan lluvia para la noche, pero despejando y nublado para el sábado y domingo. Si está nublado, sería genial. ¡Hagan fuerza!

Segundo ensayo
El sábado pasado tuvimos el segundo ensayo con los actores.
Después de una lectura y retoque de los diálogos, nos lanzamos a la ardua tarea de improvisar. Pasamos cuatro escenas y se nos acabó el tiempo.
Me di cuenta (nos dimos cuenta) que es más compleja la
historia de lo que pensaba.
Estamos más cerca de lo que quiero, pero a la vez estamos muy ojos de terminar con todo el guión.
suerte que tenemos un nuevo ensayo el miércoles y otro el
jueves.
El sábado se viene el rodaje y espero que estemos preparados.
Una de las cosas que más me llamó la atención del ensayo es que el romance y la pasión pueden ser sucios. Lindos, pero sucios a la vista. Caliente, pero desprolijo. Con lo cual me hizo repensar la puesta de cámara que tenía imaginada hasta el momento.
Me encanta sorprenderme y tener que repensar las cosas. Sólo espero que mi fotógrafa y mi asistente no me odien por ello.
Mariana ya me dijo: “Todo bien. ¡Me gustan los desafíos! Un rodaje para mí es una fiesta. ¡Gracias por invitarme!”.
Es hermosa, ¿no?

Primer ensayo
Hoy siento que empezamos de verdad y que ya no hay vuelta atrás.
Hasta hoy todo era una elucubración en mi mente. Si bien ya había gente involucrada, después del ensayo con los actores ya sé que tengo que hacer este corto. Es una certeza. Tuve un momento de duda. Un momento de pánico justo después de la lectura del guión. Todos me miraban y esperaban que dijera algo. ¿Tal vez esperaban algo brillante? ¿Mi propia exigencia pidiendo de más? Estoy seguro.
Finalmente dije lo que tenía que decir. Dije lo que quería. Lo que quiero del corto. Lo que quiero que se entienda. Y lo que imagino de los personajes.
Por suerte el elenco demostró ser más talentoso de lo que imaginaba y la tienen más clara que yo. Las preguntas justas. Ya saben quienes son los personajes. Ya son los personajes.
La semana que viene nos toca un segundo ensayo. Allí los veremos de pie y actuando.
Espero con ansia que ya sea sábado…
Nuevas adiciones al equipo.
Se han sumado al proyecto el director de arte Augusto Latorraca y su asistente Juan.
Tuvimos una amena charla anoche en la que afinamos temas de la historia y los personajes. Vimos la locación y propusimos ideas. Se llevaron muchas notas. Juan no paraba de escribir y Augusto se la pasó sacando fotos. Ya me gusta su manera de trabajar.
También se sumó al equipo Carolina Vásquez para ser mi asistente de dirección. ¿Me aguantará? Ya le preguntaremos…
Y aprovecho para presentar a Javier Mantoviani que se hizo cargo de la producción.
Reincido con Mariana Russo en la fotografía, que traerá a su experto equipo para el rodaje. ¡Roxana, ya espero que nos pongamos a trabajar y ver las hermosas fotos que sacarás durante el rodaje!
Un poco de historia
Hace casi cinco meses nació este corto como una primera versión de guión. Hoy ya llevo siete versiones y aún no logro descifrar si he llegado a la última. Espero que sí, porque el mes que viene voy a rodarlo y ya no habrá “tu tía”.

